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La profilaxis antimicrobiana intraparto es un procedimiento estándar utilizado en el parto. Según investigadores financiados…

La profilaxis antimicrobiana intraparto es un procedimiento estándar utilizado en el parto. Según investigadores financiados con fondos europeos, puede tener importantes implicaciones para la salud del niño, pues aumenta el riesgo de obesidad, diabetes y resistencia a antibióticos, por lo que se deben desarrollar nuevas estrategias dietéticas para minimizar el efecto de este procedimiento médico.


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En los países occidentales, está aumentando el riesgo de sufrir enfermedades no transmisibles, como alergias, trastornos metabólicos y del desarrollo neurológico, y obesidad. Dado que es possible que este aumento se deba a los cambios en la dieta, las investigaciones encaminadas a tratar estas enfermedades tienden a centrarse en el intestino.

«El establecimiento de la microbiota intestinal –o los millones de microorganismos que viven en el intestino– durante la primera infancia es elementary para el desarrollo del sistema inmunitario, la fisiología y la salud en general», afirma Silvia Arboleya, beneficiaria de una beca de investigación posdoctoral Marie Skłodowska-Curie en el Instituto de Productos Lácteos de Asturias (España).

Según Arboleya, es sabido que el establecimiento de una microbiota intestinal saludable puede verse afectado por factores como el parto, la alimentación, el tiempo de gestación y el consumo de antibióticos. «Lo que no sabemos es cómo afectan a este proceso otros factores perinatales como la profilaxis antimicrobiana intraparto», añade.

Para averiguarlo, en IAPEMIDE, proyecto financiado con fondos europeos y dirigido por Arboleya, se está estudiando el impacto de la profilaxis antimicrobiana intraparto (IAP, por sus siglas en inglés) sobre el establecimiento de la microbiota intestinal en neonatos y su desarrollo de genes resistentes a los antibióticos.

La IAP es un procedimiento efectivo que se utiliza desde hace mucho para reducir la mortalidad neonatal. Sin embargo, también se aplica en varias situaciones clínicas en las que no se ha demostrado que tenga beneficios claros. En algunos casos, su utilización incluso se ha vinculado a efectos secundarios perjudiciales.

Comprender los efectos inmediatos y a largo plazo de la IAP

El objetivo del proyecto era obtener una comprensión profunda de los efectos inmediatos y a largo plazo de la IAP materna. «Queríamos identificar cómo alteraba la IAP materna el desarrollo de la microbiota intestinal en neonatos y cómo desencadenaba la resistencia a antibióticos», señala Arboleya. «Con esta información en mano, buscamos desarrollar estrategias dietéticas específicas para minimizar el impacto de esta práctica clínica común y potencialmente perjudicial».

Para ello, los investigadores recopilaron muestras fecales de bebés a los dos, diez, treinta y noventa días de nacer y luego otra vez a los seis y doce meses. Después de procesar estas muestras para aislar el ADN y las aguas fecales, pudieron determinar que los bebés cuyas madres habían recibido IAP tenían alteraciones en la composición de su microbiota intestinal.

«Había familias bacterianas, como las Enterobacteriaceae, que incluye una amplia gama de patógenos, cuyos números habían aumentado en el microbioma intestinal de los bebés con IAP», explica Arboleya. «Sin embargo, otros grupos de bacterias beneficiosas, como las Bifidobacterium y las Bacteroides (ambos muy importantes al comienzo de la vida) eran más reducidos en este grupo de bebés».

El proyecto también estudió si la dieta podía ayudar a corregir las alteraciones observadas en la microbiota intestinal de los bebés con IAP. A este respecto, los investigadores compararon los datos derivados de bebés con lactancia materna y bebés alimentados con leche de fórmula, tanto de madres a las que se había realizado una IAP como de madres a las que no. «Aunque esta investigación aún está en curso, lo que estamos viendo sugiere que alimentar a los bebés con IAP con leche materna ayuda a mantener unos niveles más elevados de bacterias beneficiosas», afirma Arboleya.

Por último, para comprender cómo afecta la IAP a la resistencia a antibióticos, los investigadores analizaron los genes de resistencia a los antibióticos de los participantes en el estudio. «Curiosamente, descubrimos que un mayor número de niños tenían genes vinculados a la resistencia a antibióticos en el grupo de madres con IAP, en comparación con los que no habían estado expuestos a la IAP», señala Arboleya.

Reducir las enfermedades no transmisibles

El proyecto IAPEMIDE muestra con claridad que la IAP no solo modifica la composición de la microbiota intestinal, sino que también aumenta la resistencia a antibióticos. «IAPEMIDE logró generar nueva información sobre el papel de la microbiota intestinal, los antibióticos y los probióticos en el desarrollo y la salud neonatal», explica Arboleya. «Además, proporciona las bases para desarrollar nuevas estrategias dietéticas a fin de minimizar el efecto de una de las prácticas más comunes en medicina y, en última instancia, reducir las enfermedades no transmisibles y la resistencia a antibióticos más adelante».

Arboleya ha presentado los descubrimientos del proyecto en numerosos talleres y congresos internacionales. «Las Acciones Marie Skłodowska-Curie me permitieron desarrollar y obtener competencias y reafirmarme como investigadora independiente y consolidada», concluye.